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> SÓLO LA VERDAD!!  > SIN DIOS, EL MARXISMO SIEMPRE VA!

 

 

6 minutos

 

 

Sin Dios,

el marxismo siempre va!

 

 

Néstor Luis Alvarez

 

 

 

 

Amigos:

 

Con relación a eso de los políticos, los partidos y los gobiernos de izquierda o centro-izquierda, y que siempre se identifican con el socialismo, hace unos cuantos meses sucedió algo muy significativo en Europa.  Se trató de la iniciativa legislativa de los políticos de izquierda, en España, para consagrar legalmente los derechos de los simios mediante el reconocimiento de su “dignidad” de la misma forma que ocurre con los seres humanos. Y eso me ayuda a demostrar, una vez más, que la tensión entre el laicismo y el cristianismo, tiene como centro de discrepancia a Dios y el Hombre creado a su imagen y semejanza; es decir, a la única fuente de Dignidad para criatura alguna.

 

En España, primero fue la reforma legal para un fast track de los divorcios, luego la legalización del "matrimonio" entre parejas del mismo sexo, siguió la píldora abortiva denominada “del día después”; se proponen sacar los crucifijos de las escuelas y hasta el propósito de acabar con la educación religiosa. Y ahora, parece que es el turno de la Dignidad de la Persona como tal.

 

Por eso me parece doloroso ver cómo personas bien intencionadas, pero aparentemente ingenuas, suelen escuchar y apoyar iniciativas políticas que se proclaman de "izquierda" o de "centro-izquierda". Y aclaro que, aunque muchos ni se hayan enterado después de tanto tiempo, en Venezuela todos los partidos políticos —exceptuando la organización con la que Arturo Uslar Pietri fue candidato en 1963— han sido de izquierda y de centro-izquierda, desde hace casi 50 años hasta el último partido surgido hace poquito.

 

Para las ideas políticas y económicas que derivan de una visión atea o agnóstica, los términos medios o "grises" nunca serán aceptables. De modo que suelen tomarse su tiempo y mimetizarse temporalmente con las ideas de Libertad y con los principios democráticos que sinceramente postulan los que se dicen de centro-izquierda, pero en cuanto logren tener la oportunidad, siempre van a intentar más y más, buscando erradicar cualquier referencia a Dios y a la Moral en medio de la sociedad, porque tienen clarito que ese es el camino más seguro y directo hacia los ideales marxistas y comunistas. Y parece que el resto de la sociedad nunca se da cuenta de ese detalle.

 

Desgraciadamente, con esta perversa dinámica o evolución del marxismo, acaban cooperando muchos que, sin ser ateos ni agnósticos, sino más bien muy creyentes, manosean las banderas y consignas propias del ideal marxista y socialista porque en el fondo de sus emociones también se niegan a aceptar que todos somos diferentes como consecuencia de los atributos operativos de la Naturaleza Humana (inteligencia y voluntad) y que por tanto es natural y justo que algunos acaben teniendo más bienes materiales que otros. Y, así mismo, también cooperan otros, mucho menos convencidos de su Fe, que ingenuamente creen que todo les será más favorable o cómodo en un ambiente secularizado, relativista y alejado de la "dictadura" de la Moral, pero que no se dan cuenta de que al apostar por el fin de la religión y de la moral, también se llevan por delante a su Dignidad y a su queridísima Libertad.

 

Pero también cuenta, por otro lado, la cooperación de aquellos que se sienten "libertarios o liberales" al promover y defender la Libertad, pero que lo hacen concibiéndola como un fin en sí misma; es decir, una Libertad que no está ordenada a ningún fin trascendente y que se realiza alejada de una Moral objetiva y universal. La Libertad no es ni puede ser, nunca, un fin en sí misma, sino, más bien, un medio para alcanzar el Fin Último del Hombre; su Bien y su Felicidad.

 

No se trata entonces de ser "libres de", sino de ser "libres para". Pensar en una Libertad que no tenga un referente moral de bien absoluto y objetivo, no nos haría libertarios, sino libertinos. Y resulta que, al tratar de restarle importancia a la Moral, aunque se defienda ardorosamente la Libertad, se estará contribuyendo, paradójicamente, a un sustrato muy propicio para el colectivismo marxista, ya que éste no se fundamenta en la abolición de las libertades de la persona, sino, precisamente, en la negación de Dios, de la Dignidad del individuo humano, de su Naturaleza y, por tanto, de la Moral objetiva. Y querer sostener un estatus "libertario o liberal", pero en clara disociación de la Moral objetiva, es pretender mantener una especie de término medio o "gris" que, al final, acabará siendo siempre el mejor terreno de avance para los planes del marxismo. 

 

En el caso de Venezuela esto es muy preocupante porque mucha gente no quiere darse cuenta del enorme daño causado por casi 50 años prácticamente sin interrupción de izquierda y "centro-izquierda". Algunos ni siquiera saben que la Constitución Nacional de 1961 era una constitución de claros rasgos colectivistas, y de una marcada orientación socialista;  y en la cual, "por error", llegamos a consagrar unas garantías económicas que, casi inmediatamente, suspendimos sine die. Así como tampoco se tiene claro que, desde tiempos de la colonia, en nuestro país ha prevalecido un sistema siempre mercantilista y de carácter socialista; y, para explicarlo mediante el contraste: nunca hemos tenido un sistema capitalista.

 

Hoy se denuncia y se explica que Venezuela pudiera estar a merced de un proyecto anti-occidental y anti-cristiano que por ahora se nos presenta bajo el signo del socialismo marxista. Y sería mentira decir que las primeras y más importantes causas de esa situación sean  la corrupción, el agotamiento de un sistema político, y ni siquiera el mal llamado indulto (sobreseimiento) a Chávez. La principal y verdadera causa sería el colectivismo marxista que, como no se conforma con términos medios, profundiza su rápida evolución en medio de un ambiente secularizado, descristianizado y moralmente quebrado, hasta lograr limitar al máximo la Dignidad Humana y su inmanente Libertad. De modo que, como es imposible eliminar a Dios, entonces es necesario suprimir lo más que se pueda la Dignidad de la Persona, su Libertad y, a la sazón, los principios de la Familia; ya que, de esa manera, y por lo menos aparentemente, Dios ya no existirá.  

 

En fin, al ver por otra parte, a tantas personas entusiasmadas con esos políticos que se dicen de izquierda y de centro-izquierda, pienso que tal vez seamos una sociedad que se niega a aprender de su permanente fracaso, o que, simplemente, tenemos una muy definida vocación suicida; pues, pareciera que casi 50 años perseverando en el error de las políticas públicas colectivistas y socialistas, y yéndonos siempre de mal a peor, no son suficientes para entender que, si queremos resultados distintos debemos empezar a hacer todo completamente diferente, y comenzar por lo principal: reconciliarnos con Dios, con nuestra religión (Fe y Moral).

 

Un abrazo a todos, y hasta el próximo boletín,

Néstor Luis

 

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